
Deje de perder dinero cada vez que baja la temperatura
Seamos honestos: operar un restaurante al aire libre en invierno suele ser algo difícil. Tienes mesas fantásticas, pero nadie quiere sentarse en ellas porque hace mucho frío. Pierdes clientes, pierdes dinero, y tu área exterior se convierte en un lugar inutilizable durante unos meses.
Lo resolvemos con calentadores infrarrojos resistentes al agua.
El secreto está en que estos aparatos no intentan calentar el aire. Si alguna vez has usado esos grandes calentadores de aire forzado en un día ventoso, sabrás que el calor se disipa en cuanto llega una brisa. Es inútil.
Los calentadores infrarrojos son diferentes. Emiten ondas que atraviesan el aire y solo calientan aquello con lo que entran en contacto, como tus clientes. Utilizamos elementos de onda corta, así que en cuanto alguien se sienta,感じará ese calor inmediatamente. Hace que un lugar helado parezca un lugar acogedor donde uno realmente quiera quedarse.
Lidiando con las condiciones climáticas
El equipo destinado para exteriores sufre mucho con la lluvia, la escarcha y la humedad. Todo eso puede dañar tus dispositivos electrónicos. Por eso envolvemos estos aparatos en carcasas resistentes al agua. También utilizamos vidrio de cuarzo de alta calidad para que los elementos no se agrieten cuando cambian las condiciones climáticas.
Pero hay un consejo importante relacionado con la electricidad. Estos aparatos consumen mucha energía. Si intentas conectar diez calentadores de 2000 vatios a un mismo circuito, el interruptor se apagará en unos tres segundos. Es un desastre. Hazte un favor y configura circuitos separados para cada dos o tres aparatos. Tu electricista te lo agradecerá, y las luces no parpadearán cada vez que se encienda un calentador.
Elegir la ubicación adecuada
Lo mejor es que tu “temporada de uso” se prolongue considerablemente. Más asientos ocupados, más bebidas vendidas. Es una ventaja clara para tus ingresos.
Recuerda que el calor infrarrojo es direccional. Es como una linterna, pero en lugar de luz, emite calor. Si los colgas demasiado alto, el calor no llegará hasta los clientes. ¿Demasiado bajo? El calor quemará la comida en las mesas y hará que tus clientes suden.
Tienes que encontrar el equilibrio perfecto: generalmente, a la altura del pecho o de la cabeza. Una vez que encuentres la altura adecuada, tus clientes estarán cómodos y calientes, sin sentirse como si estuvieran dentro de una tostadora.